Sangre a la deriva
de un órgano marchito.
Pieles de animales quemadas
por el sol de lo finito.
Gemidos que traducidos a tu lengua
sería más saliva que palabras,
y más "me muero"
que placer impregnado.
Sangre a la deriva
por un filo sublime.
Que desprende pieles de horizontes
y dolor de cuerpos damnificados.
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