Tu esencia me come a besos la conciencia.
Tu aroma se a prendido
en mi olfato sensible,
para percibirte en cada inhalación exagerada.
El fantasma vaga por mi cuarto
y tiene tu imagen.
Sólo tu imagen.
Yo intento el contacto pero desaparece
en el tenaz instante,
en el que me acerco a el.
¡Qué maldad!
Repito: ¡Qué maldad es verte y no tocarte!
!Qué placer!
Que placer es el verte vagando por mi casa.
Tocando mis cosas, revisando mis papeles,
verte cada vez que escribo en mis hojas.
Por mí balcón la luz se asoma,
y tu imagen resplandece.
No la sigo con la mirada y se desaparece.
Tu aroma se a prendido
en mi olfato sensible,
para percibirte en cada inhalación exagerada.
El fantasma vaga por mi cuarto
y tiene tu imagen.
Sólo tu imagen.
Yo intento el contacto pero desaparece
en el tenaz instante,
en el que me acerco a el.
¡Qué maldad!
Repito: ¡Qué maldad es verte y no tocarte!
!Qué placer!
Que placer es el verte vagando por mi casa.
Tocando mis cosas, revisando mis papeles,
verte cada vez que escribo en mis hojas.
Por mí balcón la luz se asoma,
y tu imagen resplandece.
No la sigo con la mirada y se desaparece.
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