Una bala que cortó camino
se aloja deseando reventar
en una de tus piernas.
La sientes y piensas;
que poco te vale.
Un ojo de vidrio cuesta caro
pero me gusta ver
la profundidad de tú mirada.
Y se arranca con los dientes
las gruesas venas,
y se amarra con fuerza
a nuestra nada.
Y yo?
Yo le erré al decirle
que tenía más de una razón,
y que a la próxima no falla.
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